Lucha de clases y movimientos nacionales en España: Por el socialismo


El proletariado es la única clase capaz de poner término a la opresión nacional en España; pero para asumir esta tarea el proletariado ha de partir de una posición política clara y del principio del internacionalismo, Única base sobre la que poder abordar y dar una justa solución a este problema.Nacionalismo burgués -escribe Lenin- e internacionalismo proletario: tales son las dos consignas irreconciliables, que corresponden a los dos grandes campos del mundo capitalista y expresan dos políticas (es más, dos concepciones) en el problema nacional (27).

Al asumir el hecho nacional y los problemas nacionales que ha dejado sin resolver el capitalismo, que son una herencia que nos ha legado la burguesía y que no podrá hallar solución bajo este sistema, la clase obrera da un contenido socialmente distinto al nacionalismo. Para los obreros, la lucha por los derechos nacionales está indisolublemente unida a sus intereses de clase, a la lucha por la revolución socialista. Ciertamente, esta es una cuestión que no Interesa sólo y exclusivamente al proletariado. Numerosos sectores de la población también son víctimas, en mayor o menor medida, de la explotación monopolista, de la represión y la conculcación de los derechos y libertades nacionales.

En estas circunstancias, y dado el auge extraordinario que están tomando los movimientos antifascistas y patrióticos en los últimos años en España -especialmente en Euskadi-, han aparecido, incluso dentro de las filas obreras, concepciones que tienden a considerar el fomento del nacionalismo y la creación de frentes de liberación nacional como la tarea más importante que deben acometer en esto momentos los revolucionarios. Para los comunistas está fuera de toda duda la estrecha relación que guardan los objetivos de la liberación social y nacional, y en esto parecen coincidir nuestras posiciones con las de aquéllos; ahora bien, las diferencias aparecen desde el momento mismo en que se intenta establecer el orden de prioridades, cuando se trata de definir el objetivo inmediato de la actividad revolucionaria: o bien la unión del proletariado de las distintas nacionalidades, para llevar a cabo la lucha por el derrocamiento del Estado capitalista e imperialista español, o bien la de crear partidos en cada una de las nacionalidades para desarrollar la lucha por separado y en base a un programa de liberación nacional.

Como se comprenderá, esto último nos llevaría a proclamar la consigna de la independencia y a dejar la lucha contra la propia burguesía, y por los propios objetivos de clase, para un futuro remoto. El proletariado no puede seguir ese camino sin traicionarse a sí mismo. Por eso, los comunistas hace tiempo que hicimos nuestra elección, decidiéndonos por la organización de todos los revolucionarios en un partido único, por la unión más estrecha de todo el proletariado de España y por la lucha resuelta contra la burguesía. Pero es que, además, como hemos analizado más arriba, esta elección se ha visto reforzada por la evolución histórica, hasta el punto de que hoy día se puede decir casi con toda seguridad que no existe realmente otra salida más que esa al problema nacional.

Más adelante nos ocuparemos con mayor detenimiento de esa estrategia que nos proponen los nuevos nacionalistas. Ahora queremos insistir en un punto capital, de cuya importancia baste decir que sirve de base a toda nuestra concepción política.

Tal como lo define la línea política de nuestro Partido -el PCE(r)-, de la base económica monopolista, de la actual correlación de fuerzas sociales y de la naturaleza del régimen que impera en España, se deducen las principales contradicciones de nuestra sociedad: contradicción entre la burguesía y el proletariado, contradicción entre la pequeña burguesía y la gran burguesía monopolista, contradicción entre las naciones oprimidas y el Estado imperialista, etc.

Todas estas contradicciones vienen determinadas por la contradicción fundamental que forma la base económica capitalista, altamente socializada, y las relaciones de producción correspondientes, fundadas en la gran propiedad capitalista y la explotación del trabajo. Esta contradicción fundamental y la lucha de clases que genera determina el carácter socialista de nuestra revolución. De aquí se desprende que hoy día es altamente improbable que se pueda dar la liberación de una o varias naciones si no se transforman a la vez las relaciones sociales y económicas que están en la base de la explotación y la opresión. Por consiguiente, si tenemos en cuenta el carácter socialista de nuestra revolución y el hecho de que únicamente el socialismo es capaz de garantizar un régimen de auténtica libertad a los pueblos, sólo podemos concluir que la lucha por la solución definitiva del problema nacional está indisolublemente ligada a la lucha por el derrocamiento del Estado monopolista y a la realización del socialismo.

Esta lucha, que por su propia naturaleza es antifascista, antimonopolista y nacional, ha de llevarla a cabo el proletariado de las naciones oprimidas en unión estrecha con el proletariado de la nación opresora, y al hacerlo así, los obreros de Euskadi, Galicia y Catalunya deben ser conscientes de que no sólo luchan por la emancipación social, de su clase, sino también contra la opresión y la esquilmación de sus naciones por los monopolios.

La práctica consecuente del internacionalismo proletario y la lucha por el socialismo son, por tanto, inseparables y no excluyen en modo alguno la lucha por los derechos nacionales, sino al contrario: actualmente, dada la situación general que hemos descrito, esa es la única vía que permitirá a los pueblos oprimidos por el Estado español acceder realmente a su total liberación. No hay otro camino.

La Revolución Socialista de Octubre ilustra magníficamente nuestra posición. Como es sabido, el Partido Bolchevique aplicó esta misma orientación, que nosotros venimos defendiendo, en la solución del problema nacional -muy extendido en la Rusia zarista-, subordinándolo en todo momento a la cuestión social. La experiencia demostró, desmintiendo a los nacionalistas, que sólo el socialismo podía resolver este problema. Debemos advertir, no obstante, que de estas posiciones no se debe deducir que el partido de la clase obrera tenga que abandonar o aplazar la lucha por los derechos nacionales. Nada de eso. Tan sólo se trata de situarla en su justo lugar. Para nosotros no cabe la menor duda, tal como se deduce de la contradicción fundamental existente en nuestra sociedad, que lo más importante en estos momentos, la tarea principal que ha de acometer resueltamente el proletariado, es la lucha contra la burguesía y su Estado. Solamente cuando esta contradicción sea resuelta, todas las demás contradicciones entrarán en vías de solución. ¿Negamos por eso la existencia de las otras contradicciones? Precisamente porque reconocemos su existencia es por lo que, desde hace tiempo, nos esforzamos en establecer y desarrollar buenas relaciones con los movimientos pequeño burgueses de clara orientación nacionalista que se hallan enfrentados al fascismo y al monopolismo.

El desarrollo monopolista ha provocado la ruina económica y ha postergado políticamente a algunos sectores de esa misma pequeña burguesía que actualmente se encuentra en acelerado proceso de proletarización. Estos sectores pequeño-burgueses tienden a radicalizarse. En unos lugares se cobijan bajo el manto del marxismo-leninismo y, así, dan lugar a la aparición de toda una caterva de partidillos que se autodenominan comunistas. Pero allí donde existen las condiciones de una fuerte opresión nacional, estos grupos adquieren un tinte nacionalista furibundo.

De modo que nos encontramos con que, actualmente, representantes de estas capas sociales vuelven a agitar la bandera de la independencia nacional en un esfuerzo por sobrevivir como clase, resucitan viejas consignas e intentan ganar influencia y atraer al proletariado a su propia causa. Está claro que la época que les ha tocado vivir no facilita mucho las cosas a estos retoños del nacionalismo, no se presta para hacer que el proletariado se deje engatusar y siga sus consignas nacionalistas. Los obreros conscientes de todas las nacionalidades de España saben que en estos momentos sólo tienen un objetivo (el socialismo) y un enemigo: la burguesía, que sostiene y a la vez es sostenida por un Estado que explota y oprime a gallegos, vascos, catalanes o castellanos.

Por todas estas razones, se puede asegurar que todos los intentos que realice la pequeña burguesía por atraerse a los obreros están irremisiblemente condenados al fracaso.

A pesar de todo, estas capas de la población son un aliado potencial del proletariado. Sin embargo, no hay que perder de vista que vacilan continuamente, oscilan con mucha frecuencia desde una posición radical intransigente, a otra capitulacionista y entreguista. Estas vacilaciones son inevitables que se produzcan en una clase que está condenada a desaparecer y que se ve cogida entre dos fuegos, entre las fuerzas de los dos grandes ejércitos contendientes (el proletariado y la gran burguesía), sin decidirse nunca hacia qué lado inclinarse. Sólo cuando el proletariado actúa con todas las fuerzas y la energía de que es capaz (y esto podrá hacerlo una vez que se haya unido bajo la dirección de su Partido de vanguardia), sólo entonces la pequeña burguesía “basculará” a favor de aquél. Mientras llega ese momento, nuestra actitud ante esas organizaciones no puede ser otra que la de alentarlas a continuar la lucha.

El Partido debe apoyar a esos sectores de la pequeña burguesía nacionalistas en la lucha contra la esquilmación a que los someten los monopolios, y en su oposición a la opresión y al oprobio nacional: debe apoyar sus justas demandas (algunas de las cuales coinciden hoy con las del proletariado); pero al mismo tiempo tiene que estar vigilante y criticar tanto sus limitadas posiciones ideológicas y políticas (y sus desmesuradas pretensiones) como sus vacilaciones inevitables.

El Partido ha de preservar en todo momento su independencia orgánica y política; debe, sí, apoyar todo lo que tienda a debilitar al Estado capitalista, procure aliados potenciales a la clase obrera y facilite la organización de las masas populares; debe poner empeño en crear un frente común de lucha de todas las fuerzas democráticas y patrióticas, pero es fácil comprender que nada de eso se podrá conseguir si hipoteca su independencia, si se deja arrastrar y, menos aún, si hace dejación de los principios revolucionarios en aras de un acuerdo con los nacionalistas burgueses. Los intereses de la clase obrera -escribe Lenin- y de su lucha contra el capitalismo exigen una completa solidaridad y la más estrecha unión de los obreros de todas las naciones, exigen que se rechace la política nacionalista de la burguesía de cualquier nación (28).

(27) Lenin: Notas críticas sobre la cuestión nacional.

(28) Lenin: El derecho de las naciones a la autodeterminación.

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3 comentarios

  1. Leon Rojo

     /  9 marzo, 2013

    Creo que habéis olvidado otras fuerzas independentistas como los andaluces los castellanos los extremeños y bastantes otros

    Responder
    • Xosé de Aceiro

       /  18 junio, 2013

      Es usted leninista? Porque si lo es, ese comentario es absurdo cuanto menos.

      Responder
  2. http://torturokracia.blogspot.com.es/
    Hace años, en un país Ñ, me confundieron con un elemento “peligroso” pero después aclarada la sospecha, el acoso continuó. Los espias ambicionaban una casa en la que residía mi familia como base de operaciones y como es propiedad privada, nos obligamos a entregarla “gratis”. Después los espías del país Ñ que gozan de impunidad legal, nos amenazaron con “expropiarnos” todo mediante una serie de argucias legales, engaños y trampas si no colaboraba con el sistema pasado X cantidad de tiempo.

    A los pocos meses, un equipo de espías del país Ñ penetraron en nuestro domicilio y violaron a mi madre con un objeto cortante.

    Se presentó denuncia por estos hechos pero tanto el juzgado, comisaria y algún medio de comunicación, miraron para otro lado.

    Por desgracia, vivo en un lugar donde a la gente a cambio de dinero le importa bien poco la suerte del prójimo y no tenia Internet

    Los espias del pais Ñ usan vaporizadores que expulsan gas toxico para amenazar, torturar e incluso eliminar a disidentes del país Ñ.

    Yo fui torturado con gases toxicos en mi propio domicilio y como resultado padezco cancer, con un modus operandi similar a este link:
    http://es.wikipedia.org/wiki/Crisis_de_rehenes_del_teatro_de_Mosc%C3%BA

    La monarquia del pais Ñ encarga a los espías trabajos de magia negra a brujos contra sus enemigos (separatistas incluidos).

    También he padecido boicot a nivel académico, laboral, social y sentimental, puesto que muchos se alejaron de mí por amenazas y/o sobornos. He padecido amenazas por teléfono y por correo electrónico consistentes en mensajes ambiguos presentaciones en power point y mensajes ambiguos, que dificilmente se podian denunciar que incluian: amenazas de secuestro, de padecer un accidente de tráfico, de embargo. También he recibido múltiples invitaciones a domicilios (chalets) dentro del territorio del pais Ñ como viajes al extranjero, dichas invitaciones eran una trampa para ser secuestrado, torturado y asesinado.

    Han muerto centenares y/o miles de personas durante décadas bajo la máscara “estado democrático de derecho”. Sus muertes han pasado desapercibidas a ojos de la población. Actvistas de extrema-izquierda, ultra-derecha, separatistas, personas que sabian demasiado, traidores, chivatos, agentes extranjeros, mendigos,

    El estado del país Ñ me ofreció una “imdenización” a cambio de que olvidase este asunto (enchufe y una cantidad de dinero) y a cambio de que trabajase para

    su “ideología” que les puedo asegurar que no va mas allá que el dinero y jurar lealtad a un rey psicópata (sic). A lo cual me negué y seguí padeciendo las consecuencias.A pesar de padecer cancer, no tener asistencia médica pues el estado te la niega. Otra vez he vuelto a ser agredido en mi domicilio, lo cual es el colmo.

    Soy republicano e independentista porque busco justicia y la libertad. Apoyo la secesión de varios territorios de ese reino que son separatistas porque dicho estado está controlado por un atajo de incompetentes, psicopatas, corruptos y autoritarios. No veo la independencia como un derecho sino como una obligación, viendo como es la casta política parasitaria.

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