Sobre el Partido del Trabajo de Albania


Había también, los que creían que, siendo el PTA un partido marxista-leninista – y, por lo tanto “vanguardia organizada de la clase obrera” – todos los controles tendrían que ser realizados por esta organización. Triunfó, sin embargo, la posición de que esta concepción reducía la participación de las masas obreras en los problemas del día a día y en el control de las actividades del Estado.

Los grupos de Control Obrero que funcionan en las fábricas, cooperativas o haciendas estatales están formados por obreros o campesinos que trabajan en el propio local. Los creados para tareas específicas, están formados por obreros, campesinos y trabajadores de otras categorías, escogidos en las propias regiones de actuación. En ambos casos, los miembros no necesitan ser afiliados al Partido.

En todos los lugares a donde fui, intenté discutir la cuestión del partido. Sentí que en todo, hasta en las cosas más pequeñas, está la mano de la organización, sea directamente o a través de su orientación. A finales de 1981, según el informe de su octavo congreso, el PTA tenía 122.660 miembros. O sea, apenas el 4,5% de la población eran miembros del partido comunista. En la época de la lucha de liberación, la media de edad de los miembros del PTA, que entonces se llamaba Partido Comunista de Albania, era de 20 años. Hoy, esta media gira en torno a los 40 anos.

Cuando se le pregunta a la gente si son miembros del Partido, es común obtener la respuesta: “aún no”, especialmente entre jóvenes o profesionales recién formados en la universidad. La razón principal de esto es que el PTA tiene normas bastantes rígidas para la aceptación de un nuevo miembro. No basta con ir a la sede y firmar una ficha de inscripción. Para entrar en el partido, un obrero o obrera espera dos años en la condición de “candidato a miembro”, en cuyo período son evaluadas sus condiciones para el ingreso. Para los campesinos de las cooperativas y trabajadores de otras categorías, ese período es de tres años. A finales de 1981, había 24.363 candidatos a miembro.

Segundo Petro Ciruza, profesor de Historia del PTA en la Escuela de Marxismo-Leninismo de Tirana, la rigidez en las normas para el ingreso en el partido es necesaria para que la organización no pierda sus características fundamentales. Según él, el PTA aplica la fórmula de Lenin, tanto en lo que se refiere en la aceptación de nuevos miembros como al funcionamiento del partido.

– Basado en las discusiones entre Lenin y los mencheviques rusos – afirma el profesor – y en la práctica, Stalin definió que la principal característica del partido es la de ser la vanguardia de la clase obrera. Esto quiere decir que el partido congrega a los elementos de mayor nivel ideológico, los más combativos, los mejores, en fin. De ahí el hecho de ser exigentes.

En su escuela, el PTA mantenía, en mayo de 1982, cuatrocientos alumnos en tiempo integral, en un curso de dos años, y más de mil en el curso de tres años por correspondencia. Para ingresar en la escuela, el alumno debe tener el curso secundario completo, pero no necesita necesariamente ser miembro del partido. El curso está compuesto de cinco disciplinas: Filosofía Marxista, Economía Política, Capitalismo y Socialismo, Historia del PTA y Luchas de los Partidos Marxista-Leninistas Contra el Revisionismo. De allí salen los cuadros del partido.

Los problemas de una fábrica son resueltos por el conjunto de sus obreros. Pero si las células y el comité del partido en aquella fábrica discuten esos problemas y, definen el posicionamiento del partido sobre cómo resolverlos; esta postura será defendida por sus militantes en las reuniones de todos los trabajadores de cada sector. Es de esta forma que, en el día a día, el partido influye en las discusiones y orienta en la solución de las cuestiones que surgen. Pero si en una fábrica, por ejemplo, la mayoría de los trabajadores están a favor de una solución diferente de la defendida por el partido, se acata la posición mayoritaria.

El Comité Central está compuesto de 57 personas y hay un Politburó de nueve miembros. En cada una de las 26 regiones administrativas de Albania hay un Comité Regional y, en las ciudades, los Comités Municipales. Por debajo de ellos hay comités de fábricas, haciendas, minas, hospitales, etc., que están divididos en células. Estas tienen, como mínimo, tres y, como máximo, cincuenta militantes. Hay conferencias municipales, con elección de nuevo comité. A nivel regional, hay conferencia cada dos años y el Congreso Nacional es cada cinco años.

Quien decide si acepta o no un nuevo militante es la célula de su local de trabajo. Lo mismo ocurre con las expulsiones, pero en este caso el militante puede recurrir a la Comisión Central de Revisión, que puede revocar una decisión de la célula, si la considera injusta. Tres ausencias a las reuniones regulares sin justificación (las justificaciones aceptables son: enfermedad grave o viaje al exterior) es motivo de expulsión.

Prácticamente todos los albaneses son miembros de alguna organización de masas, desde niños, para los cuales está “Estrellitas”. “Pioneros” congrega adolescentes, y los jóvenes forman la Unión de la Juventud. Estas organizaciones se encargan del deporte, ocio, actividades artísticas y políticas, en las escuelas y fuera de ellas. Los trabajadores de todas las categorías forman las Uniones Profesionales y existe la posibilidad de afiliarse a la Organización de las Mujeres.

Existe una orientación del partido para que las direcciones de estas organizaciones no queden en manos de comunistas, sin embargo, siguen la línea del PTA. Al igual que Enver Hoxha es la mayor autoridad del país, los secretarios del partido en las regiones y ciudades lo son en sus jurisdicciones y, por el liderazgo que normalmente tienen, ejercen influencia sobre las organizaciones de masas.

Las direcciones de esas organizaciones, sin embargo, tienen autonomía y actúan por su propia cuenta. Hay casos en que estos dirigentes, por alguna razón, quieren oír la opinión de las direcciones del PTA antes de tomar cualquier decisión. En una hacienda estatal que visité en la región de Vlora, en el sur del país, fui recibido por Namik Lala, presidente de la Unión Profesional local. Después de una larga conversación sobre los diversos aspectos de la vida por allí, pedí que él me llevase a la casa de uno de los miembros del grupo de Control Obrero, con el que me gustaría discutir algunas cuestiones.

Nos sentamos en un bar para tomar un café, en la villa más próxima, y Namik salió. Pero, en vez de ir a buscar al miembro del grupo de Control Obrero, él fue a buscar al secretario del partido. Minutos después, volvió y me confesó que no lo había encontrado. Percibí que él estaba extremadamente inseguro ante la presencia de un periodista extranjero. Les propuse a la intérprete y al periodista que me acompañaban visitar las casas de algunos trabajadores, que escogí aleatoriamente. Después, seguimos el viaje.

– El partido – afirma el profesor Petro Ciruza – dirige toda la vida del país, a través de sus órganos directores y sus células. El Estado está organizado en base a la Constitución, pero esta, a su vez, refleja la línea del partido.

Esta dirección se realiza a través de la línea político-ideológica, no a través de las personas que dirigen el partido. El nombre de Enver Hoxha, por ejemplo, está escrito en todo lugar que se pueda imaginar. En las escuelas, en los hospitales, en las fábricas, en las cooperativas, minas, etc. hay frases en las paredes firmadas por él. En las carreteras, hay muchas placas con su nombre, el cual está escrito, también, en piedras pintadas de blanco, en las montañas, de modo que se lee a quilómetros de distancia: “Partido, Enver”. Un alto funcionario del partido me explicó que la dirección del PTA no incentiva este culto a la personalidad, pero tampoco impide que las iniciativas locales, en las cooperativas, fábricas, villas etc., sean realizadas.

Traduciendo su liderazgo en votos, sin embargo, la cosa cambia, a pesar de ser el voto del primer secretario del PTA. Enver Hoxha representa un único voto entre los nueve del Politburó, es uno de los 250 diputados que forman la Asamblea Popular y tiene un voto como uno de los quince miembros del presídium de la Asamblea. Es absolutamente imposible, por tanto, que Enver Hoxha tome cualquiera decisión solo, aunque sea en caso de emergencia.

Por ejemplo: las cuestiones de defensa, en situaciones normales, son tratadas por la Asamblea Popular, donde el diputado Enver Hoxha es solamente uno. En caso de emergencia, es el presídium de la Asamblea quien toma cualquier iniciativa. Este órgano colegiado tiene un presidente, tres vicepresidentes y once miembros, entre los cuales está el líder máximo de Albania. El presidente es Haxhii Lleshi y los tres vicepresidentes son Muslin Peza, Spiro Koleka y Shftqet Peçi. El presídium de la Asamblea Popular es la jefatura de Estado albanes.*

El jefe del gobierno es el primer ministro, que tiene la función de coordinar la actuación del Consejo de Ministros, el Poder Ejecutivo (son catorce ministros de Estado, más el primer ministro). Como Enver Hoxha no es ministro, ni primer ministro, él no tiene ninguna participación en el gobierno.

Este es un aspecto que impresiona en Albania. La forma con que se toma las decisiones permite, siempre, la participación más amplia posible – en cuestiones importantes, no existe la hipótesis de que una persona, sea cual fuese el cargo que ocupe, tome decisiones ella sola. El periodista iraní que visitó Albania en el período en que yo estaba allí, dijo varias veces que no comprendía porque Enver Hoxha es tan idolatrado si posee tan poco poder.

La Asamblea Popular es el órgano máximo del poder en el Estado albanes. Es electa cada cuatro años y de allí salen las leyes, reformas en la Constitución, los planes de gobierno y su política de acción, en todos los sectores, incluyendo las relaciones externas. La Asamblea nombra y tiene poder para destituir a los ministros, el primer ministro y los miembros de la Corte Suprema.

Los diputados son elegidos por áreas, en un sistema que es parecido al voto distrital francés, en que su candidato solo puede tener voto en el distrito por el cual se presentó candidato. Por cada 10 mil habitantes, los albaneses pueden elegir, por el voto directo y secreto, un diputado. La misma estructura es aplicada a las regiones administrativas, donde son elegidos los Consejos Populares (serían equivalentes a las Asambleas Legislativas del Brasil), cada tres años. Estos tienen comités ejecutivos, que desempeñan, en la región, el papel del presídium del gobierno.

Un diputado no puede ser procesado, preso o detenido durante el ejercicio de su mandato. Puede, sin embargo, ser destituido, pero esto solo puede ser hecho por aquellos que lo eligieron. La solicitud para que un diputado pierda su mandato tiene que ser hecha en la Asamblea, en la cual tienen que participar, como mínimo, un tercio de los electores del área en que lo eligieran. Existe una Comisión de Mandatos, en la propia Asamblea Popular, que analiza esas peticiones y, si estuviesen de acuerdo con las normas fijadas por ley, el diputado pierde su mandato y es elegido otro en su lugar.

Fuente: capítulo III del libro “O Socialismo na Albânia. Un repórter brasileiro no país de Enver Hoxha” de Jayme Sautchuck

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