Mijaíl Kilev: Relativo a las “represiones”


Extraído de: Jruschov y la disgregación de la URSS

Jruschov puso la mayor atención y utilizó el máximo espacio posible en su informe, acerca de la cuestión de las “represiones”.

Es un tema complejo, que conlleva una carga emocional y un efecto social importante. Se le puede sacar un buen partido para manipular a la opinión pública. Hay que subrayar que Jruschov utilizó muy hábilmente este tema en su informe. Escribe:

“Stalin aplicaba medidas extremas y represiones en masa”.105

“Arrestos en masa y el exilio de miles y miles de gentes”.106

“Stalin empezó un terror general contra los cuadros del partido”.107

“Stalin pasaba desde posiciones de lucha ideológica a la violencia administrativa, a la represión en masa, al terror”’108…y así sucesivamente.

Se deduce del informe Jruschov, que los despidos y condenas -llamados “represiones” por Jruschov- son hechos únicos y personales de Stalin, y que no son en absoluto decisiones del Comité Central del Partido, y del gobierno soviético y de sus instancias. Es importante subrayar que Jruschov tomó parte activa en la decisión de las “represiones” y de su aplicación, como miembro del Comité Central del Partido bolchevique.

Hay que señalar que Jruschov no indica, en ningún sitio de su informe, el número de condenados. No habla más que de “miles y miles de gentes” y de “represión en masa”. Lo que no ha impedido a los enemigos de la URSS y del socialismo utilizar el informe Jruschov para inventar cifras extravagantes sobre el número de “reprimidos” en la URSS.

Así, por ejemplo, Roy Medvedev, conocido historiador y politólogo, como émulo fiel a Jruschov, escribe que: “el número de reprimidos en la URSS se sitúa entre 40 y 60 millones”.109

Y el célebre disidente soviético, Alexander Solzhenitsin estima que “los reprimidos en la URSS fueron 66 millones”, ni más ni menos. 110

Un simple cálculo permite decir lo siguiente:

“Antes de la Primera Guerra Mundial, el Imperio Ruso tenía una población de 154 millones de habitantes. Teniendo en cuenta los nacimientos y los fallecimientos, la emigración y las “víctimas de las represiones”, según la “contabilidad” de Medvedev, se obtiene que hacia 1941, la URSS debía tener unos 90 millones de habitantes, cuando las estadísticas demuestran que en 1941 la población de la URSS era de 190 millones de habitantes”.111

¡Ah, el sueño de los enemigos acérrimos de la URSS de poder demostrar que por lo menos el 50% de la población de la URSS había sido reprimida durante los años de edificación del socialismo!

La historiadora-sovietóloga francesa Hélene Carrére-d’Encausse escribe: “Siempre he estado preocupada por el destino de centenares de millones de gentes aplastadas por el monstruoso sistema soviético”. 112

El odio y el desprecio de clase de esta francesa no es necesario demostrarlos. Sólo habría que cambiar los títulos de esta “científica”: en vez de considerarla como “historiadora-sovietóloga”, se merece el calificativo de “histérica-antisoviética”.

Algunos búlgaros enemigos del socialismo y de la URSS no se han quedado atrás en la propaganda calumniadora concerniente a las “represiones”. Así un tristemente pobre filósofo búlgaro, disidente en 1990, escribió:

“Toda la aventura (este “filósofo” califica de aventura la edificación del socialismo en la URSS -nota del autor) acabó con un terror político de una escala inusitada y por innumerables víctimas humanas, del orden de decenas de millones”.113 Este tristemente pequeño filósofo-disidente búlgaro se llama Jélio Mitev Jélev (Presidente de Bulgaria de 1990 a 1996, después de la contrarrevolución de 1989 -nota del traductor).

¿Por qué se escribe todo esto? ¿Cuál es la meta de estas calumnias llenas de odio? Su objetivo es el de presentar la violencia como compañera inevitable del socialismo como sistema político. Esta absolutización de la violencia del poder soviético es un argumento oportuno para los enemigos del socialismo, a fin de manipular a la opinión pública. Y esta criminalización del socialismo pasa por calumniar al poder soviético y, claro está, a su dirigente José Stalin. De hecho, se trata de la absolutización del odio hacia el marxismo-leninismo y el socialismo.

¿Cuál es la realidad, de hecho, de los “represaliados” en la URSS? Molotov escribe a este propósito:

“Los condenados de todo el periodo de la dirección de Stalin, según los archivos sacados a la luz en la época de Gorbachov, cuentan aproximadamente con 600.000 personas, incluidos los criminales militares y los criminales comunes”.114Lo que quiere decir, menos del 0,5% de la población de la URSS.

Se constata que, incluso la gente del entorno de Gorbachov, han dado cifras que no tienen nada que ver con las decenas de millones de víctimas que, disidentes e intelectuales degenerados, han contado personalmente.

Relativo a las condenas en la URSS, hay que decir previamente que ERAN INEVITABLES, porque la resistencia de la clase reaccionaria que había perdido el poder era lógicamente inevitable. Ninguna revolución se puede llevar a cabo sin la resistencia de la contrarrevolución. Toda revolución genera una contrarrevolución. Karl Marx escribe a este propósito:

“La revolución provoca una contrarrevolución potente y solidaria, genera el enemigo con el cual el Partido debe luchar, y esta lucha le hace crecer como partido auténticamente revolucionario”.115

La historia de las revoluciones burguesas en los países capitalistas occidentales confirma esta relación. Por ejemplo, en la época de la revolución burguesa inglesa, en el siglo XVII, que se realizó a través de dos guerras civiles, una en 1642 y otra en 1648,los ejércitos de Cromwell condujeron al ejército real a la derrota y provocaron miles de víctimas. El mismo rey Carlos I era apresado y, bajo la exigencia de las masas populares, ejecutado en 1649.

Durante la revolución burguesa francesa en el siglo XVIII, también hubo muchas víctimas. Es entonces cuando fue inventada la guillotina, que funcionaba sin interrupción. Y se tiraban bebés al Sena como “enemigos de la revolución”. Según algunas fuentes: “solamente en Vendée (departamento del oeste de Francia -nota del traductor) se contaron 90.000 guillotinados, muertos por balas o ahogados”.117 El rey de Francia, Luis XVI, fue ejecutado.

Se sabe que hace unos cien años, en los Estados Unidos vivían cerca de 3 millones de indios. Sus descendientes hoy, que no pasan del millón, viven en campos de concentración llamados, no se sabe porqué, “reservas”.118 Este genocidio, así como los de las revoluciones burguesas, no son tratados de forma alarmista, no se escriben, no se hace eco de ellos.

Se puede decir que el número de condenados o de víctimas en cada revolución, se define y depende de las condiciones en las cuales se realiza la revolución, de sus objetivos, de su carácter y de su duración. Si la revolución se propone objetivos decisivos, si las grandes masas participan en ella, si continúa mucho tiempo, si la intervención contrarrevolucionaria internacional se implica violentamente y a gran escala para apoyar a la clase despojada del poder, es evidente que el número de víctimas y de gente condenada por el poder revolucionario sea más importante.

En este sentido, la Gran Revolución Socialista de Octubre no tiene equivalente histórico. Por primera vez en la historia se propuso un gran objetivo revolucionario progresista: la construcción de una sociedad socialista sin clases, sin explotación del hombre por el hombre. No se podía esperar a que la clase burguesa en el poder en Rusia fuese a recibir con sonrisas y palmaditas a los obreros y soldados insurrectos de la revolución.

Por primera vez en la historia, la Gran Revolución Socialista se llevaba a cabo en un atrasado y enorme país de 150 millones de habitantes, de los cuales el 70% eran analfabetos.

Por primera vez en la historia, la Gran Revolución Socialista se llevaba a cabo pese a la intervención violenta de la contrarrevolución imperialista a una escala colosal.

Notas:

  • 105.    “Informe Jruschov”, pág. 18.
  • 106.    Idem, pág. 16.
  • 107.    Ídem, pág. 23.
  • 108.    Ídem, pág. 16.
  • 109.    Revista “Molodaya gvardia” n°3, 1991, pág. 252.
  • 110.    Ídem, pág. 252.
  • 111.    Ídem, pág. 253.
  • 112.    Periódico “Anténi” n° 47 del 25 de noviembre de 1992.
  • 113.    Revista “Septemvri” n° 5, 1990.
  • 114.    V. M. Molotov, “Memorias” en el periódico “Tribouna” n° 29-30, 1995.
  • 115.    K. Marx y F. Engels, “Obras completas”, Tomo 7, pág. 7. Moscú, 1956.
  • 116.    Periódico “Sovetskaya Rossia” del 3 de octubre de 1995.
  • 117.    Periódico “Demokratsia” del 27 de septiembre de 1993.
  • 118.    Periódico “Komounistichesko Délo” n° 1, 1996.
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