El VIII Congreso de los Soviets. – Es aprobada la nueva constitución de la U.R.S.S.


Extraído de: Historia del partido comunista (bolchevique) de la U.R.S.S.

En febrero de 1935, el VII Congreso de los Soviets de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas tomó el acuerdo de cambiar la Constitución de la U.R.S.S. que había sido aprobada en 1924. La necesidad de cambiar la Constitución de la U.R.S.S. respondía a los inmensos cambios operados en la vida del país de los Soviets desde 1924, es decir, desde la fecha en que había sido aprobada la primera Constitución de la Unión Soviética, hasta los momentos actuales. Durante estos años, había cambiado radicalmente la correlación de las fuerzas de clase de la U.R.S.S.: se había creado una nueva industria socialista, habían sido destruidos los kulaks, había triunfado el régimen coljosiano, se había consolidado la propiedad socialista sobre los medios de producción en toda la Economía nacional, como base de la sociedad soviética. El triunfo del socialismo permitía acentuar la democratización del sistema electoral, implantando el sufragio universal, igual, directo y secreto.

Una comisión especial, presidida por el camarada Stalin, fue encargada de elaborar el proyecto de una nueva Constitución de la U.R.S.S. El proyecto fue sometido a la discusión de todo el pueblo, durante el plazo de cinco meses y medio. Este proyecto de Constitución fue discutido en el VIII Congreso extraordinario de los Soviets.

El VIII Congreso de los Soviets, convocado para aprobar o rechazar el proyecto de nueva Constitución de la U.R.S.S., se reunió en noviembre de 1936.

En el informe pronunciado ante este Congreso de los Soviets sobre el proyecto de nueva Constitución, el camarada Stalin expuso los cambios fundamentales que se habían operado en el país de los Soviets desde los tiempos en que había sido aprobada la Constitución de 1924.

La Constitución de 1924 había sido redactada en el primer periodo de la NEP. Por aquel entonces, el Poder Soviético consentía aún el desarrollo del capitalismo paralelamente con el del socialismo. Por aquel entonces, el Poder Soviético contaba con que, en el curso de la emulación entre los dos sistemas -el sistema capitalista y el sistema socialista-, se organizaría y aseguraría el triunfo del socialismo sobre el capitalismo en el terreno económico. Por aquel entonces, aun no estaba decidido el problema de “quién vencerá a quién”. La industria, basada en una técnica vieja y pobre, no había alcanzado siquiera el nivel de antes de la guerra. Y aun era menos halagüeño el cuadro que ofrecía, por aquel entonces, la agricultura. Los sovjoses y los coljoses eran a modo de islotes sueltos en medio del inmenso océano de las explotaciones campesinas individuales. La lucha contra los kulaks no perseguía aún su liquidación, sino solamente su limitación. En el terreno de la circulación de mercancías, el sector socialista sólo representaba, aproximadamente, un 50 por ciento.

En 1936, la U.R.S.S. presentaba ya un panorama distinto. La Economía de la U.R.S.S. había cambiado radicalmente. Por esta época, habían sido totalmente liquidados los elementos capitalistas, y el sistema socialista había triunfado en todas las ramas de la Economía nacional. La potente industria socialista rebasaba en siete veces la producción de antes de la guerra y había desalojado completamente a la industria privada. En la agricultura, había triunfado, con los coljoses y los sovjoses, la producción socialista mayor del mundo, una producción mecanizada y equipada con arreglo a la nueva técnica. Los kulaks habían sido totalmente liquidados como clase, y el sector individual no desempeñaba ya ningún papel importante en la Economía del país. Toda la circulación de mercancías estaba concentrada en manos del Estado y de las cooperativas. La explotación del hombre por el hombre había sido destruida para siempre. La propiedad social, socialista, sobre los medios de producción se había consolidado, como la base inquebrantable del nuevo régimen socialista, en todas las ramas de la Economía nacional. En la nueva sociedad, la sociedad socialista, había desaparecido para siempre las crisis, la miseria, el paro forzoso y la ruina. Se habían creado las condiciones necesarias para una vida desahogada y culta de todos los miembros de la sociedad soviética.

Congruentemente con esto -decía el camarada Stalin, en su informe-, había cambiado también la contextura de clase de la población de la U.R.S.S. La clase de los terratenientes y la gran burguesía imperialista de los viejos tiempos habían sido liquidadas ya durante el periodo de la guerra civil. Durante los años de la edificación socialista, habían sido suprimidos todos los elementos explotadores: los capitalistas, los comerciantes, los kulaks y los especuladores. Quedaban solamente algunos vestigios insignificantes de las clase explotadoras suprimidas, cuya total liquidación era cuestión de muy poco tiempo.

Los trabajadores de la U.R.S.S. -los obreros, los campesinos, los intelectuales- habían cambiado profundamente durante los años de la edificación socialista.

La clase obrera había dejado de ser una clase explotada, privada de los medios de producción, como lo es bajo el capitalismo. Había destruido el capitalismo, arrebatado a los capitalistas los medios de producción, para convertirlos en propiedad social. Había dejado de ser un proletariado, en el sentido estricto y antiguo de esta palabra. El proletariado de la U.R.S.S., en cuyas manos se halla el Poder del Estado, se ha convertido en una clase totalmente nueva. Se ha convertido en una clase obrera emancipada de la explotación, que ha destruido el sistema de la Economía capitalista e instaurado la propiedad socialista sobre los medios de producción; es decir, en una clase obrera como jamás la había conocido la historia de la Humanidad.

No menos profundos eran los cambios que se habían operado en la situación de los campesinos de la U.R.S.S. En los viejos tiempos, más de dos decenas de millones de explotaciones campesinas pequeñas y medias, sueltas y desperdigadas, trabajaban mortecinamente sus parcelas. Cultivaban la tierra, valiéndose de una técnica atrasada; eran explotadas por los terratenientes, por los kulaks, por los comerciantes, por los especuladores, por los usureros, etc. Ahora, ha surgido en la U.R.S.S. un tipo completamente nuevo de campesino: ya no hay terratenientes ni kulaks, comerciantes ni usureros que puedan explotarle. La inmensa mayoría de las explotaciones campesinas ha entrado en los coljoses, basados, no en la propiedad privada sobre los medios de producción, sino en la propiedad colectiva y en el régimen de trabajo colectivo. Es éste un nuevo tipo de campesinos, libre de toda explotación. Este tipo de campesino no lo había conocido tampoco, hasta ahora, la historia de la Humanidad.

Han cambiado también los intelectuales de la U.R.S.S. Son ya, en masa, intelectuales totalmente nuevos. En su mayoría, han salido del seno de los obreros y de los campesinos. No sirven ya, como los antiguos intelectuales, al capitalismo, sino al socialismo. El intelectual ha pasado a ser miembro con plenitud de derechos de la sociedad socialista. Estos intelectuales construyen la nueva sociedad, la sociedad socialista, del brazo de los obreros y campesinos. Son un tipo nuevo de intelectuales, puestos al servicio del pueblo y emancipados de toda explotación. Este tipo de intelectuales no lo había conocido tampoco la historia de la Humanidad.

De este modo, se van borrando las fronteras de clase entre los trabajadores de la U.R.S.S., va desapareciendo el antiguo exclusivismo de clase. Ceden y se borran las contradicciones económicas y políticas entre los obreros, los campesinos y los intelectuales. Se ha creado la base para la unidad moral y política de la sociedad.

Estos profundos cambios operados en la vida de la U.R.S.S., estos éxitos decisivos del socialismo en la U.R.S.S. encontraron su expresión en la nueva Constitución de la Unión Soviética.

Con arreglo a esta Constitución, la sociedad soviética está formada por dos clases hermanas, los obreros y los campesinos, entre las cuales existen aún ciertas diferencias de clase. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas es un Estado Socialista de obreros y campesinos.

La base política de la U.R.S.S. la constituyen los Soviets de diputados de los trabajadores que han crecido y se han robustecido, como resultado del derrocamiento del Poder de los terratenientes y capitalistas y de la conquista de la dictadura del proletariado.

En la U.R.S.S., todo el Poder pertenece a los trabajadores de la ciudad y del campo, representados por los Soviets de diputados de los trabajadores.

El órgano superior del Poder del Estado, en la U.R.S.S., es el Soviet Supremo de la U.R.S.S.

El Soviet Supremo de la U.R.S.S., formado por dos Cámaras iguales en derechos, el Soviet de la Unión y el Soviet de las Nacionalidades, es elegido por los ciudadanos de la U.R.S.S., por un plazo de cuatro años, sobre la base del sufragio universal, igual, directo y secreto.

Las elecciones al Soviet Supremo de la U.R.S.S., así como a todos los Soviets de diputados de los trabajadores, se hacen por sufragio universal. Esto quiere decir que todos los ciudadanos de la U.R.S.S. que hayan cumplido los 18 años, cualquiera que sea su raza y nacionalidad, si credo religioso, su grado de instrucción, su residencia, su origen social, su situación económica y su conducta en el pasado, tienen derecho a participar en las elecciones a diputados y a ser elegidos, con excepción de los alienados y de las personas privadas de sus derechos electorales por sentencia judicial.

Las elecciones a diputado se hacen por sufragio igual. Esto quiere decir que cada ciudadano tiene un solo voto y que todos los ciudadanos toman parte en las elecciones sobre bases iguales.

Las elecciones a diputados son directas. Esto quiere decir que las elecciones a todos los Soviets de diputados de los trabajadores, desde los Soviets rurales y urbanos hasta el Soviet Supremo de la U.R.S.S., son efectuadas por los ciudadanos por vía directa, es decir, votando directamente a los diputados.

El Soviet Supremo de la U.R.S.S. elige, en sesión conjunta de ambas Cámaras, a la Comisión Permanente del Soviet Supremo y al Consejo de Comisarios del Pueblo de la U.R.S.S.

La base económica de la Unión Soviética la constituyen el sistema socialista de Economía y la propiedad socialista sobre los medios de producción. En la U.R.S.S., se aplica el principio del socialismo: “De cada uno, según su capacidad, a cada uno, según su trabajo”.

Se garantiza a todos los ciudadanos de la U.R.S.S. el derecho al trabajo, el derecho al descanso, el derecho a la instrucción, el derecho al aseguramiento material en su vejez en caso de enfermedad o de incapacitación para el trabajo.

La mujer disfruta de derechos iguales al hombre en todos los dominios de la vida.

La igualdad de derechos de todos los ciudadanos de la U.R.S.S., independientemente de su nacionalidad y raza, es ley intangible.

Se reconoce a todos los ciudadanos la libertad de conciencia y también la libertad de propaganda antirreligiosa.

La Constitución garantiza -en interés de la consolidación de la sociedad socialista- la libertad de palabra, de prensa, de reunión y de mítines, el derecho de agruparse en organizaciones sociales, la inviolabilidad de la personalidad, la inviolabilidad del domicilio y del secreto de la correspondencia y el derecho de asilo para los ciudadanos extranjeros perseguidos por defender los intereses de los trabajadores, por sus actividades científicas o por la lucha en pro de la liberación nacional.

Al mismo tiempo, la nueva Constitución impone a todos los ciudadanos de la U.R.S.S. serios deberes: cumplir las leyes, acatar la disciplina en el trabajo, cumplir honradamente sus deberes sociales, respetar las reglas de convivencia de la sociedad socialista, salvaguardar y fortalecer la propiedad social, socialista, y defender la patria socialista.

“La defensa de la Patria es deber sagrado de todos los ciudadanos de la U.R.S.S.”.

Hablando del derecho de los ciudadanos a agruparse en diferentes organizaciones, la Constitución estampa en uno de sus artículos las palabras siguientes:

“Los ciudadanos más activos y conscientes de la clase obrera y de las otras capas de trabajadores se agrupan en el Partido Comunista (bolchevique) de la U.R.S.S., que es el destacamento de vanguardia de los trabajadores en su lucha por el afianzamiento y desarrollo del régimen socialista y el núcleo dirigente de todas las organizaciones de trabajadores, tanto sociales como del Estado”.

El VIII Congreso de los Soviets aprobó y sancionó por unanimidad el proyecto de nueva Constitución de la U.R.S.S.

El país de los Soviets obtuvo así una nueva Constitución, la Constitución del triunfo del socialismo y de la democracia obrera y campesina.

De este modo, la Constitución vino a consagrar el hecho de alcance histórico-universal de que la U.R.S.S. ha entrado en una nueva etapa de desarrollo, en la etapa de coronamiento de la edificación de la sociedad socialista y de transición gradual hacia la sociedad comunista, en la que el principio a que se acomodará la dirección de la vida social será el principio comunista: “De cada uno, según su capacidad, a cada uno, según sus necesidades”.

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