Antorcha: Hasta 2025 no culminará la recopilación de las obras completas de Marx y Engels


Los escritos de Marx y Engels son un iceberg del cual sólo conocemos una mínima parte. Cuando murieron, tres cuartas partes de ellos, aproximadamente, seguía inédita. En una carta a Danielson de octubre de 1868 Marx le decía: Yo mismo carezco de una recopilación de mis trabajos, que fueron escritos en diferentes idiomas e impresos en diferentes lugares. Luego, en 1881, en uno de sus últimos años de vida, cuando Kautsky le preguntó por la posibilidad de publicar una edición completa de sus obras, Marx respondió: Antes que nada éstas deberían escribirse. El marxismo, pues, está aún por escribirse, pero empieza por los propios escritos de ambos que, aún hoy, permanecen inéditos en una parte muy considerable, especialmente la correspondencia y las anotaciones y comentarios que Marx y Engels hacían de los textos que leían.

En particular, la correspondencia que Marx y Engels intercambiaron en el transcurso de sus vidas y la que mantuvieron con los corresponsales con los que estuvieron en contacto, es muy voluminosa. El número total de cartas de este epistolario supera las 10.000 aproximadamente. Los historiadores ya han encontrado más de 4.000 cartas escritas por ambos, de las cuales 2.500 son las que se intercambiaron entre ellos y otras 10.000 son las escritas por ellos a terceros. Además, sabemos de la existencia de otras 6.000, aunque no fueron remitidas.

Desde los años treinta del pasado siglo, dos tercios de los manuscritos los tiene el Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam; otro tercio está en Moscú.

La tarea de recopilarlos es ingente, pero no sólo por la enormidad de la tarea, ni tampoco por motivos técnicos. Desde el principio se cebó sobre ellos la censura de quienes debían haber impulsado su divulgación. Sobre la publicación de los trabajos de los dos autores influyó inicialmente la fuerte corriente reformista dentro del Partido Socialdemócrata alemán, que silenció y ocultó sus escritos. Luego traficó con ellos: ni los publicaban ni dejaban tampoco que otros los publicaran, algo especialmente grave porque algunos de los que circulaban lo hacían en las versiones falsificadas que ellos habían difundido. Los revisionistas como Bernstein se basaban en ellos para justificar sus posiciones ideológicas. Entonces eran ellos los que conservaban buena parte de la documentación y, desde luego, eran también los albaceas de los derechos testamentarios y de autor de la herencia literaria de Marx y Engels, incluida la biblioteca personal de ambos. Por ejemplo, Engels había depositado en manos de Bernstein importantes manuscritos, entre otros, el original de la La ideología alemana.

El marxista italiano Antonio Labriola exigió a la socialdemocracia alemana poner al alcance de los lectores toda la obra científica y política de Marx y Engels. Era un deber del partido alemán ofecer una edición completa y crítica de todos los escritos de los clásicos, acompañada en cada caso de prólogos descriptivos y declarativos, índices de referencia, notas y remisiones. Había que incluir a los escritos ya aparecidos en forma de libros o de opúsculos, los artículos de periódicos, los manifiestos, las circulares, los programas y todas las cartas que, por ser de interés público y general, tuvieran una importancia política o científica.

En 1902 Franz Mehring divulgó algunos escritos inéditos, pero sobre las ediciones preparadas por la socialdemocracia alemana de los textos de Marx y Engels siempre acechó la sospecha de tergiversación que podían sufrir cuando sus contenidos se cruzaran con los estrechos intereses de los reformistas.

A partir de 1904 los socialdemócratas austriacos (Max Adler, Otto Bauer, Adolf Braun, Rudolf Hilferding y Karl Renner) empezaron a publicar en Viena Marx Studien, una revista ideológica de enorme alcance que dio a conocer algunos de los documentos inéditos de nuestros clásicos. Hacia 1910 empezaron a discutir el proyecto de unas obras completas de Marx y Engels. Al año siguiente, los austromarxistas se reunieron en Viena con Riazanov, cuyo nombre real era David B. Goldendach (1870-1937), un intelectual de Odessa que entonces colaboraba con el archivo de la socialdemocracia en Berlín. Establecieron por primera vez las primeras líneas editoriales para una edición crítica de las obras de nuestros clásicos.

También aparecieron los primeros problemas de financiación. La socialdemocracia alemana dejó claro que no estaban interesados en absoluto en adelantar dinero para la edición.

Hacia 1917 Riazanov publicó dos volúmenes de escritos de los fundadores del marxismo de la década de 1850, incluyendo alrededor de 250 artículos desconocidos para el gran público de diarios como The New York TribuneThe People’s Paper yNeue Oder Zeitung.

Tras la Revolución de Octubre los bolcheviques tuvieron, finalmente, que comprar a precio de oro algunos de aquellos documentos para darlos a conocer a los proletarios del mundo entero.

El primer intento sistemático de reunir y publicar todos los escritos de los fundadores del marxismo se remonta a 1921, cuando en la Unión Soviética se funda el Instituto Marx-Engels bajo la dirección del excéntrico Riazanov. El Instituto Marx-Engels disponía de una biblioteca, un archivo, y un museo, dividido en cinco secciones: Marx y Engels, historia del socialismo y el anarquismo, economía política, filosofía e historia de Inglaterra, Francia y Alemania. A lo largo de los años se le sumaron otros: Primera y Segunda Internacionales, historia de la ciencia, historia de la sociología, historia del derecho, la política y el estado, relaciones internacionales, historia del marxismo en el movimiento obrero, etc.

El corazón del Instituto era su biblioteca. No sólo incluía estudios sobre la historia del anarquismo, socialismo, comunismo y el movimiento obrero, sino libros raros, incunables, diarios, octavillas, manuscritos y primeras ediciones de clásicos, desde Tomás Moro. El Instituto recopiló esta colección de diversas formas. Al comienzo, se proveyó exclusivamente de las bibliotecas expropiadas en la propia Rusia después de 1917, como por ejemplo la de Tanieiev, que contenía una excelente colección de autores socialistas y una rara colección de impresos de la Revolución Francesa.

Por supuesto, estos suministros fueron insuficientes por la propia censura del zarismo, que impidió la importación de libros de autores prohibidos, incluyendo no sólo a socialistas o anarquistas sino incluso a autores liberales, como el orientalista Renán, o historiadores sociales de la Revolución Francesa, como Michelet.

El Instituto buscó otras opciones. Una fue la posibilidad de apropiarse en otras bibliotecas de la Unión Soviética de libros que el Instituto consideraba necesarios o únicos. Otra, que el Instituto fue designado el depósito oficial de toda nueva edición de un libro, una norma equivalente a la del British Museum. Una tercera es que se le otorgó un importante presupuesto para viajar o designar corresponsales que compraran materiales por todo el mundo. El Instituto creó una red internacional de personal extranjero colaborador y autorizado para adquirir libros raros y manuscritos en todas las capitales europeas. Además intentó desarrollar contactos permanentes con Japón (instituto Ohara), España (a través de Wenceslao Roces) e Inglaterra.

En Viena adquirió dos grandes bibliotecas sobre socialismo, anarquismo y movimiento obrero. Fueron las bibliotecas de Theodore Mautner y Wilhelm Pappenheim: 20.000 libros más un archivo considerable de documentos, manuscritos y papeles personales de Lasalle. También la de Carl Grünberg, con más de 10.000 ejemplares de libros raros, folletos, panfletos y diarios del movimiento obrero. En 1921 compraron la biblioteca del filósofo neokantiano Wilhelm Windelband. En 1925 adquirieron la biblioteca más completa dedicada al filósofo anarquista Max Stirner, propiedad del poeta, novelista e historiador escocés John Henry Mackay: 300 manuscritos y 1.200 libros únicos. En enero de 1925 la biblioteca poseía 15.628 volúmenes escogidos, además de numerosos manuscritos de Marx y Engels y miles de documentos capitales de la historia, de la I Internacional, el sansimonismo, el fourierismo, todo Babeuf, Blanqui y el movimiento obrero europeo, incluido un periódico obrero editado por Lasalle en su juventud. Entre los documentos encontrados por el Instituto se encontraban los periódicos originales en los cuales habían colaborado Marx y Engels, incluyendo el Vorwärts, publicado por Marx en París en 1844 y elRheinische Zeitung de 1842-43. Ya en 1930 la biblioteca incluía 450.000 volúmenes, la mayoría raros o incunables.

Fue único en el mundo en su género. En una época de guerra civil y cerco internacional, la financiación del ingente trabajo cultural del Instituto soviético fue impresionante. Se transformó en un verdadero laboratorio para investigadores, académicos, cuadros y militantes, en general. Inició una política amplia de publicaciones accesorias que acompañaran el proyecto de edición de las obras completas. Lanzaron dos publicaciones básicas: una anual, el Archivo Marx y Engels y la revista semestral Letopisi Marksizma (Anales del Marxismo) de que aparecieron trece números entre 1926 y 1930. En cuanto a Anales del Marxismo, muchos de sus artículos se publicaron en la versión alemana de Bajo la Bandera del Marxismo, que se empezó a editar en alemán en 1925. Aunque ambas se iniciaron en ruso, inmediatamente se intentó traducirlas al alemán, en un enorme esfuerzo político-ideológico como Archivo Marx y Engels.

Se preparó la publicación de una Biblioteca del Materialismo, con ediciones críticas de Holbach, Hobbes, Diderot, La Mettrie, etc.; las obras completas de figuras claves del movimiento socialista mundial, como Plejanov, Kautsky (en 21 volúmenes en octava), Antonio Labriola, Karl Liebknecht, Rosa Luxemburgo o Paul Lafargue. También iniciaron el lanzamiento de una Biblioteca Marxista, incluyendo ediciones anotadas de los clásicos del marxismo, entre ellas una versión del Manifiesto Comunista, una Biblioteca de Clásicos de la Economía Política con Adam Smith, Ricardo, Quesnay. Por supuesto, ediciones anotadas de Hegel y Feuerbach.

En 1925 el Instituto firmó un convenio con la socialdemocracia alemana y el Institut für Sozialforschung (conocida como embrión de la Escuela de Frankfurt) para constituir una sociedad editora encargada de publicar de forma conjunta un volumen de estudios marxistas de aparición regular, el Archiv Marx-Engels, equivalente en alemán de su versión en ruso.

Otra de las tareas fue la de reunir a especialistas en lenguas extranjeras (francés, inglés, alemán) para preparar la primera edición de las obras completas de Marx y Engels. La obra estaba planificada en cuarenta y dos volúmenes en octava, distribuidos en cuatro secciones:

— las obras filosóficas, económicas, históricas y políticas, a excepción de El Capital (17 volúmenes)
— El Capital con todos los borradores y manuscritos inéditos (13 volúmenes);
— la correspondencia de Marx y de Engels reproducida literalmente (10 volúmenes)
— el índice general (2 volúmenes).

Una primera recopilación se publicó en alemán bajo el epígrafe Marx-Engels Gesamtausgabe (MEGA), que aún es la base para las traducciones de los escritos de Marx y de Engels que se difunden en todos los idiomas del mundo. Entre los documentos más importantes aparecidos entonces estaban La ideología alemana y los Manuscritos filosófico-económicos.

Entre 1928 y 1946 se publicó en ruso la primera edición de las obras completas, denominada Sochineniya, que, a pesar de su nombre, reproducía solo un número limitado de los escritos en 28 volúmenes (33 tomos) que, no obstante, conformaron entonces la compilación cuantitativamente más consistente de ambos revolucionarios. La segunda Sochineniya apareció entre 1955 y 1966 en 39 volúmenes (42 tomos).

De 1956 a 1968, en la República Democrática Alemana, por iniciativa del Comité Central del Partido Socialista Unificado, se imprimieron 41 volúmenes (en 43 tomos) de la Marx Engels Werke (MEW) con numerosas introducciones y notas. Sin embargo, aquella edición tampoco era completa, aunque constituyó la base de numerosas ediciones análogas en otros idiomas, entre las que están las Opere italianas, que nunca fueron completadas y aparecieron sólo 32 de los 50 volúmenes previstos.

En 1975 comenzó otro intento de reproducir todos los escritos de ambos revolucionarios, la llamada MEGA2, que se proponía reproducir de manera fiel y con un amplio aparato crítico todos sus escritos. El proyecto se suspendió por el derrumbe de los países socialistas en 1989.

En 1990, con el objetivo de completar la edición histórico-crítica, distintos institutos de Holanda, Alemania y Rusia conformaron la Internationale Marx-Engels Stiftung (IMES, Fundación Internacional Marx Engels) con sede en Amsterdam, cuyo enlace es:

http://www.bbaw.de/bbaw/Forschung/Forschungsprojekte/mega/de/Blanko.2005-01-20.3457959854

De esta fundación forman parte la Academia de Ciencias de Berlín-Brandeburgo, el Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam, el Instituto de Investigación Histórica de la Fundación Friedrich Ebert y los Archivos de historia social y política de Rusia. Agrupa a investigadores y editores de tres continentes con el objetivo de completar la edición de las obras completas de ambos autores.

El proyecto cuenta con la colaboración de 100 editores de todo el mundo interesados en la publicación de las obras completas. Los investigadores calculan que podrá terminarse en 2025 y, por tanto, habrán transcurrido 100 años desde que se emprendió la tarea en la Unión Soviética.

Tras una meticulosa fase de preparación en la que se perfilaron los nuevos principios editoriales y después del traspaso de la editoral Dietz Verlag a la Akademie Verlag, se retomó en 1998 la publicación de la MEGA2.

El proyecto integral, en el cual participan investigadores que trabajan en Alemania, Rusia, Japón, Estados Unidos, Holanda, Francia y Dinamarca, se divide en cuatro secciones: la primera comprende todas las obras, los artículos y los bosquejos, excluido El Capital; la segunda, El Capital y todos sus trabajos preparatorios a partir de 1857; la tercera, el epistolario; la cuarta, los resúmenes, anotaciones y notas al margen.

Hasta hoy, de los 114 volúmenes han sido publicados 52 (12 después de su reanudación en 1998), cada uno de los cuales consta de dos tomos: el texto más el aparato crítico, que contiene los índices y muchos datos adicionales.

Según la nueva línea editorial de MEGA2, los volúmenes ya no están divididos, como en el pasado, en dos partes distintas, una con las cartas escritas por Marx y Engels, y la otra con las recibidas por ellos; todas las cartas siguen rigurosamente un criterio cronológico de sucesión.

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