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¡Capitalismo, el paraiso de la gran hambruna y los manjares![Análisis]


¿Cómo alimentar a 9.000 millones de personas?

Análisis del texto: ¡Capitalismo, el paraiso de la gran hambruna y los manjares! (https://fraccionproletaria.wordpress.com/wp-admin/post.php?post=272&action=edit).

Tesis: El actual sistema capitalista y su objetivo de lograr el máximo beneficio son insostenibles a largo plazo y globalmente, por tanto, de seguir con este sistema productivista el mundo sufrirá penurias alimentarias, revueltas, guerras, escasez… y debido a su estructuración desigual solo las grandes potencias agrícolas y tecnológicas dominarán el mercado mundial y conseguirán alimentar a su población.

Argumentos y ejemplos: El sistema adoptado por los países ricos para mantener la seguridad de suministro alimentario ha sido un sistema temporal y parcial, puesto que es insostenible globalmente. Ese equilibrio liberal era demasiado frágil, porque se basaba en el comercio de excedentes sostenidos y en la posibilidad de transportarlos. Estas importaciones a bajo precio para alimentar a las ciudades arruinan a los agricultores locales con su agricultura de subsistencia y provoca indirectamente el crecimiento de los barrios de chabolas.

El tercer mundo destina entre la mitad y las tres cuartas partes de sus ingresos a la compra de alimentos. En occidente apenas se gasta entre el 10% y el 20% del presupuesto en alimentación a pesar de que los alimentos de estos últimos están muy elaborados. Aún con esta desigualdad capitalista hay que tener en cuenta que el aumento del 1% en el precio de alimentos básicos, expone a 16 millones de personas a la inseguridad alimentaria. Esta población es en su inmensa mayoría gente de clase baja y tercermundista.

“El precio de los alimentos creció un 12% en 2006 respecto al año anterior, un 24% en 2007 y un 50% durante los siete primeros meses de 2008”(Se  estima  que  1.200  millones  de  personas  podrían  estar  crónicamente hambrientas  desde  ahora  hasta  el  año  2025)

Este sistema insostenible mundialmente solo beneficia a ciertos países. Cada año nacen 80  millones  más  de  “consumidores” bajo las condiciones de desigualdad actual. La población  mundial se establecerá en la cantidad de  9.000  millones de habitantes  en  2050 y existe un enorme reto para la alimentación, que ya está en crisis,  puesto que en  todas  las  culturas, se observa un fenómeno universal sencillo: las personas que comían alimentos básicos elevan su bienestar y comienzan a consumir productos de origen animal. Ante este fenómeno hay que reconsiderar lo siguiente:

-El ganado consume el 44% de la producción mundial de cereales y el 80% de los alimentos animales provienen de cultivos que pueden ser usados para el consumo humano. Por consiguiente se necesitará mayor cantidad y productividad agrícola para sostener las nuevas dietas porque mientras que, un vegetariano consume 180kg de grano al año, un consumidor de carne alcanza los 930 kg de grano.

-A esta gran inversión vegetal para alimentar al ganado hay que añadir que entre el 10% y 15% de los cultivos del  mundo se pierden. El calentamiento global ayuda a la eliminación de vegetales.

-Otros tantos alimentos elaboradores se pierden cada día en supermercados, restaurantes, comedores…a lo que contestan “El contenedor es nuestro principal cliente”. Las dietas en países ricos han empeorado mucho y otro símbolo de desigualdad global es que el siglo XXI se inicia con mas personas con sobrepeso (1.100 millones) que desnutridas (925 millones).

-En la cadena de pérdida alimenticia hay que sumarle los biocombustibles de primera generación que representa un verdadero error histórico y un crimen. En el sistema liberal iban a causar solo beneficios: lucha contra caída de precios, efecto invernadero, crear empleo, pero produjeron todo lo contrario. Las plantas utilizadas para esto no deberían ser cereales si no plantas que proporcionen mucha biomasa y consuman poca energía y agua, este es el reto de los biocombustibles de segunda generación.

-El  planeta  tiene 200  millones  de  hectáreas  de  regadío, equivalentes a 1 de cada 7 hectáreas cultivadas; sabemos que es imposible duplicar esa superficie y se bombea mucha más agua de  la  que  se  regenera. Se corre el riesgo de que el comercio internacional de productos alimenticios siga el principio de “¡Si no tenéis agua, importad  carne y cereales!”

-Sabiendo el desperdicio actual de los alimentos hay que tener en cuenta que solo se cultivan unas 1.500 millones de hectáreas, o sea el 12% de los 13.100 millones de hectáreas emergidas. Cada año que pasa perdemos más bosques y perdemos más tierra de la que ganamos.

En 1960, cada habitante disponía potencialmente de 0,43 hectáreas de tierra  cultivable.  Hoy  en  día  0,25  h a. En  2050  no tendrán más de 0,15 hectáreas per cápita, es decir, si hoy una hectárea da de comer a 4 personas, en 2050 tendrá que alimentar a 6.

Durante el siglo XX se hizo el trabajo fácil, producir más con más suministros. En el siglo XXI nos toca producir más y mejor con menos. Para llevar a cabo esta ardua tarea se  necesitará  mucha  inteligencia  y  movilización colectiva. El  aumento masivo de la producción del siglo XX se debe a la química. La “revolución verde” ha  permitido  alimentar  a  una numerosa población. Se han obtenido un gran  éxito  puesto que la producción agrícola mundial se ha multiplicado por 2,6. Pero los rendimientos están llegando a su límite y no hay nuevas fórmulas químicas para hacer crecer la productividad. Este problema debe añadirse a la falta de biodiversidad. Existe un estancamiento de la productividad y por tanto una crisis alimentaria. En la actualidad con 28  millones  de  agricultores  que poseen  un  tractor, 250  millones  de campesinos que trabajan con tracción animal y más de mil millones de campesinos sólo tienen su propia fuerza física y con  un  precio  del  petróleo elevado es totalmente necesario apostar por otras técnicas agrícolas.

Objetivo: Ante todos estos problemas señalados, el desafío de la agricultura mundial es aumentar la producción agrícola en  el  2%  anual  con  el  fin  último  de  que  se  duplique  para  2050

Solución: Para desarrollar la producción agrícola debe establecerse una  triple  alianza  entre  las ciencias agronómicas, sociales y ecológicas ya que  no  se  trata  de  inventar  una  agricultura,  sino de especializarlas y adaptarlas localmente. La genética  nos tiene que aportar plantas de mayor productividad porque el “coctel tecnológico” actual no podrá alimentar a 9.000 millones de personas. Se necesita por tanto, otra nueva revolución ecológicamente intensiva  en lo que lo biológico sustituya a lo químico. La  agricultura  “productivista”  ha crecido para privatizar la producción y sociabilizar los efectos medioambientales negativos y salud pública.

“Se busca un abanico de soluciones”, “con las mejores técnicas de la genética para crear “una agricultura ultradiversificada, localizada, y de gran intensidad o ingenio local”.

Debemos conocer la productividad y el por qué de la misma. Los OGM(organismos genéticamente modificados) alimentarán a millones de personas en este siglo. Pero para que este nuevo sistema funcione es indudable que se necesita una organización eficiente con una distribución regular, justa y barata. A lo largo de la historia, diversos estados han intervenido para regular el mercado de alimentos. Hoy en día muchos políticos adquieren alimentos en el mercado mundial lo que perjudica a la población local.

La actual crisis energética, alimentaria, financiera, social y política da paso a la reconsideración de las ideas neo-liberales del sistema. El liberalismo triunfó tras la disolución de la Unión Soviética por parte de los políticos. Se baso en un principio por el cual el Banco mundial ayudaba a los países a pagar su deuda, de esta forma también el Banco mundial cada vez tiene más influencia y poder. El comercio internacional de alimentos solo afecta al 15% de la producción mundial. Ahora, los países exportadores reservan sus producciones para satisfacer su demanda y solo arriesgan los excedentes. De esta forma han crecido las grandes agriculturas mundiales, protegidas del comercio exterior y con ayuda pública para la modernización. Los gobiernos deben invertir en agricultura para intentar mantener a la humanidad. La forma más eficaz para llevar eso acabo es cerrar ciertas fronteras para que cada región sea auto gestionable y esté protegida de la competencia del comercio internacional.  La agricultura es un potente motor mundial: alimenta, proporciona empleo y sustento a miles de millones de campesinos a toda la población mundial, reduce el nivel de carbono, regenera oxígeno, conserva la calidad del agua, biodiversidad…

Para evitar una crisis de mayores dimensiones, la nueva  agricultura  debe ser de alta intensidad ambiental y desarrollar genes que faciliten la tarea y aumenten la productividad. Para alcanzar este objetivo se necesita una nueva organización agrícola en la cual se proteja a las grandes regiones geo-ecológicas de la competencia exterior.

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