Logros de la revolución cubana


Extraido del texto de Arnaldo SilviaBreve historia de la revolucion Cubana

Los primeros intentos de una estrategia de desarrollo económico v social por una víasocialista, no estuvierone exentos de errores. Era lógico que así fuese. La inexperiencia, por un lado, el bloqueo económico, por otro, y la necesidad de una inserción de las relaciones económicas internacionales con los países socialistas, planteaban un conjunto de problemas nuevos no fáciles de prever y resolver.

Los esfuerzos por cambiar la estructura productiva del país poniendo en un primer plano el cese de la mono producción azucarera, crearon —erróneamente— un sentimiento anticaña, que llevó a subestimar la importancia de producir azúcar. Evidentemente no se trataba de disminuir la producción del dulce, sino del incremento de otras producciones, al punto de que aun fabricándose más azúcar, no se dependiese de ésta para el desarrollo de la economía. Pero para algunos, combatir el monocultivo significó eliminar la caña. La rápida rectificación no fue óbice para que la industria azucarera se afectara en los primeros años de la Revolución.

La primera estrategia trazada fue industrialista a corto plazo y estuvo basada en tres puntos:

  • Industrialización acelerada, a partir de la industria pesada.
  • Diversificación agrícola.
  • Sustitución de importaciones por productos nacionales.

Esta estrategia va a estar influida por varias razones:

  1. En aquellos primeros años, aún no se había alcanzado una efectiva inserción en la economía de los países socialistas, por lo cual se pensaba más en términos de autarquía que de integración económica al campo socialista.
  2. Por motivos de seguridad nacional, ante un posible bloqueo militar, la idea de una economía que se autoabasteciera parecía lo más racional.
  3. A las consideraciones anteriores se unía el hecho de que tanto el pensamiento económico latinoamericano de corte desarrollista como el proveniente de los países socialistas, tributaban un conjunto de ideas que justificaban el industrialismo como estrategia que era preciso seguir.

Las ambiciosas metas planteadas no se alcanzaron a corto plazo, y pronto se hizo evidente la necesidad de corregir el rumbo. Las causas:

  1. Carencia de recursos financieros para ejecutar los planes trazados.
  2. Pretensión de simultanear muchas y complejas tareas.
  3. Subestimación de la agricultura, en particular de la industria azucarera, como fuente de acumulación

fundamental de desarrollo económico perspectivo.

A fines de 1963, se toma conciencia de la necesidad de cambios en la estrategia planteada, y se transita –de este modo– a una concepción agrícola-azucarera. De manera que, entre 1964 y 1975, ésta será la estrategia que prevalecerá, a partir de las consideraciones siguientes:

  1. Las grandes reservas de tierra de que dispone el país y la posibilidad de elevar los rendimientos.
  2. Los coeficientes de insumo importables en la agricultura eran menores que en la industria.
  3. Las inversiones en la agricultura maduran a más corto plazo.
  4. La agricultura era una vía más efectiva y rápida de sustitución de importaciones.

La nueva estrategia, además de estas indudables debla enfrentar nuevos retos y dificultades, no siempre resueltas satisfactoriamente. Pero aun así, arrojó resultados positivos y permitió crear las bases para un futuro desarrollo industrial. Uno de los objetivos fundamentales fue la meta de producir 10.000.000 de toneladas de azúcar en 1970, propósito que no fue cumplido al producirse solamente 8 500 000 t. Las razones que llevaron a este incumplimiento escapan a los objetivos de esta breve obra de divulgación histórica. Entre 1961 y 1975, ocurre un desarrollo económico y social apreciable, sobre todo si tenemos en cuenta el conjunto de factores adversos.

“Entre 1961 y 1965 el producto social global aumentó solamente a un ritmo del 1,9 % al año. Entre 1966 y 1970, este ritmo de crecimiento se elevó al 3,9 % al año. […] Entre 1971 y 1975, alcanzó ya un promedio verdaderamente impresionante de más del 10 % de crecimiento anual”. [25]

En octubre de 1963, ante la actividad contrarrevolucionaria asumida por la burguesía agraria, que virtualmente mantenía sus tierras ociosas, creando con ello grandes problemas al país para abastecer de productos agropecuarios a la población, y ofrecía su colaboración a la contrarrevolución en sus planes por desestabilizar la economía, se dictó la segunda Ley de Reforma Agraria, mediante la cual se redujo a un máximo de 5 cab (67 ha) la tierra que podía poseer una persona. El resto fue nacionalizado a favor del Estado, que en lo adelante dispondría del 70 % de la tierra cultivable.

Al concluir este proceso, solo quedaban, en calidad de propiedad privada, las pequeñas fincas campesinas trabajadas por sus dueños, y una parte del transporte de pasajeros y de carga, que continuó funcionando como propiedad personal de quienes lo explotaban directamente.

Si bien el desarrollo económico no pudo estar entre las prioridades de la Revolución en los primeros altos porque las necesidades de la defensa frente a las agresiones imperialistas ocuparon un primer lugar, los logros parecen desmentir esta afirmación. Veamos algunas cifras de crecimiento hasta 1975, en el orden estrictamente económico.

La producción de níquel se duplicó; la refinación de petróleo se elevó de 3,6 millones de tm, en 1958, a 5,9 millones, en 1975; la generación de electricidad creció de 2.550 millones de kw/h, a 6.500 millones; la producción mecánica se triplicó; la producción de acero se elevó de 24.000 tm a 240.000; la de fertilizantes creció de 199.000 t, en 1958, a 1.000.000 en 1975; la elaboración de herbicidas, de 120 tm, en 1958, a 2 900; la de tejidos se duplicó; la de calzado se triplicó: la de cemento se elevó de 743.000 tm a 2.000.000; la de pastas alimenticias, de un estimado de 10.000 tm a 50.000; la captura de pescado se incrementó seis veces; la superficie cultivada, en 1975, es dos veces la de 1958; el número de tractores creció de 9.000, en 1958, a 54.000 en 1975; el área de riego creció de 160.000 ha a 580.000; la producción de huevos sextuplicó la de 1958; la flota mercante creció en 9 veces.

En el quinquenio 1966-1970, Cuba concentró sus esfuerzos en la zafra de los 10.000.000 de toneladas de azúcar.

Sin embargo, la meta no fue alcanzada. Aunque como señalamos antes las causas de este revés escapan a los objetivos esenciales de esta obra, destacaremos brevemente algunas: el retraso en las inversiones industriales, problemas con la siembra, corte y tiro de la caña, y otros inconvenientes objetivos, a los que se unieron dificultades de índole subjetiva.

A los avances en el orden económico hay que sumar los de carácter social. Notables fueron los logros en la educación y la cultura. Cuatro cifras reflejan el estado deplorable de la educación en 1958 –1.000.000 de analfabetos absolutos (23,6 % de la población mayor de 10 años); más de 1.000.000 de semi-analfabetos; 600.000niños sin escuela y 10.000 maestros sin empleo.

Desde los primeros instantes del triunfo de la Revolución, comenzaron a tomarse medidas tendentes a eliminar esta situación. Sesenta y nueve cuarteles de la tiranía fueron convertidos en escuelas y creadas 10.000 aulas, y ya en septiembre de 1959, había tres veces más maestros rurales que en 1958; el 2 de diciembre de 1959 se dictaba la Primera Reforma Integral de la Enseñanza. En 1961, se llevaba a cabo la Campaña de Alfabetización: una verdadera proeza. En un solo año fue alfabetizado casi 1.000.000 de adultos, lo cual requirió un gran ejército de alfabetizadores (100.000), salidos de las filas de todo el pueblo, en particular de los jóvenes y adolescentes, que por miles llevaron el pan de la enseñanza a los parajes más recónditos del país, donde se concentraba precisamente, el mayor número de personas que era imprescindible alfabetizar.

Inmediatamente después se inició la educación de adultos, y se crearon las facultades obrero-campesinas, que abrirían las puertas de las universidades los trabajadores. El 6 de junio de 1961, se dictaba la Ley de Nacionalización de la Enseñanza, que proscribía la actividad privada, con afán de lucro, en la educación, la cual se declaraba derecho del pueblo.

El 22 de noviembre de 1961 Cuba se declaró Territorio Libre de Analfabetismo

De 811.345 matriculados en el sistema educacional en 1958, en 1975 la cifra se había elevado a 3.051.060 alumnos. En dicho período, la educación primaria se multiplicó por 2,7 veces; la de nivel medio por 6,1; la universitaria por 5,5. En 1975, el índice de escolarización de niños aptos entre 6 y 12 años, era del ciento por ciento. El número de becarios era de 600.000, entre internos y semi-internos. En la educación superior, de 15.000 estudiantes en 1958, en 1975 se llegaba a 83.000. De menos de 30.000 graduados, de sexto grado en 1958, la cifra aumentaba a cerca de 190.000 en 1975. En ese año el país invirtió en el sector educacional 874.000.000 de pesos, once veces más que en 1958.

La revolución educacional abría nuevos horizontes a la cultura. Antes de la Revolución, la intelectualidad se encontraba bajo un gran desamparo oficial. Miles de talentos se perdían en todos los ámbitos. Las grandes figuras lograron sobreponerse a aquel medio y triunfar gracias a su genialidad y tesón personal. Salvo casos o momentos excepcionales, el Estado brindó muy poco apoyo y protección al desarrollo de la cultura nacional. En 1961 se fundó el Consejo Nacional de Cultura (CNC) institución encargada de administrar los recursos del Estado, en aras de la promoción cultural y de aplicar la política de la Revolución en tan importante esfera. Se fundó la Escuela Nacional de Arte (AENA), y se estructuró una amplia red de escuelas de arte en toda la nación. Se creó un amplio movimiento de aficionados que en 1975 contaba con 18.000 grupos.

Se crearon escuelas de ballet, el Conjunto de Danza Nacional de Cuba, el Ballet Nacional de Cuba, cuya fundación impulsó una actividad que tanta gloria dado y da a Cuba y que, en 1958, había tenido que recesar por la falta de fondos, los cuales el gobierno de Batista había negado. En 1958 existía sólo un grupo de teatro dramático; en 1975 existían 13. Se constituyó el Teatro Lírico Nacional, y se formaron grupos en otras provincias del país. Las instalaciones teatrales pasaron de 14, en 1958, a 65, en 1975.

En 1960, se instituyeron la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro Nacional. En 1961, se fundó la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y, un año más tarde, la Brigada “Hermanos Saíz” de artistas y escritores jóvenes.

En 1975 se disponía de 117 bibliotecas y 29 museos. En 1962 se creó la Editorial Nacional de Cuba y, en 1967, el Instituto Cubano del Libro. En 195 el país produjo sólo un aproximado de 1.000.000 ejemplares de libros; en 1967, 8.000.000 y, en 1975, 35.000.000.

El cine nacional era inexistente antes de la Revolución. El 24 de marzo de 1959 se fundaba el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), que propició la creación de un cine nacional con numerosas películas y cortometrajes de reconocido prestigio internacional. Otros logros en este terreno fue el haber posibilitado que millones de cubanos pudieran disfrutar de tan amena recreación con la fundación de cientos de salas en todo el país mediante el cine móvil.

Otra esfera en la que la Revolución pudo alcanzar grandes éxitos es la de la salud pública. Antes de 1959 el presupuesto destinado a ese sector era de 20.000.000 de pesos. El 61 % de los recursos humanos y materiales asignados a la salud se concentraban en la capital con el 22 % de la población. En enero de 1960, se creó el servicio médico rural que establecía la obligatoriedad de los nuevos médicos graduados, de prestar servicios, hasta dos años, en las comunidades rurales.

La sanidad en Cuba

En 1958 existía un solo hospital rural en el territorio nacional. En 1975 ya había 56 y 118 dispensarios. De 161 casas de socorros, en estado crítico, en 1975 se contaba con 396 policlínicas. De los 6.000 médicos de que se disponía antes de la Revolución, 3.000 abandonaron el país, como resultado de la política de los Estados Unidos de estimular por todos los medios el éxodo de estos profesionales, por el daño que ello ocasionaba a la Revolución. En 1975, el número de médicos era ya de 10.000. El gasto de salud pública, que al triunfo de la Revolución era de 20.000.000 de pesos, se elevó, en 1975, a 400.000.000, es decir, veinte veces más. En este lapso fueron erradicadas numerosas enfermedades, y la esperanza de vida creció, de 41 años en 1958, a 70 en 1975.

Otra de las esferas en la que el país alcanzó, con prontitud, un desarrollo impresionante es el deporte. Antes de 1959, la actividad deportiva era insignificante, únicamente en el béisbol y el boxeo surgieron figuras de renombre internacional. Baste señalar que, antes de 1959, Cuba había obtenido 6 medallas olímpicas; y en las Olimpiadas de Munich, en 1972, logró 22 y ocupó el lugar 14 entre todos los países participantes.

También recibió una profunda transformación la seguridad social. En poco tiempo fue erradicado virtualmente el desempleo, se elevaron los salarios y se dotó al trabajador de una adecuada protección ante cualquier enfermedad, así como se les aseguró, además, una decorosa pensión a los jubilados.

En otro orden de cosas, la Revolución había erradicado la discriminación por motivos de raza, sexo o creencias religiosas.

En pocos años y en medio del bloqueo económico de los Estados Unidos al país y de numerosas agresiones de todo tipo, la Revolución había conformado una obra con una incidencia muy favorable, no sólo en el nivel de vida de la población sino también en su modo de vida.

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