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Avances economicos de la URSS


El dominio de la propiedad socialista sobre los medios de producción permitió comenzar la industrialización del país por la industria pesada y no por la ligera, como solía ocurrir en los países capitalistas. El sistema socialista de economía permitió movilizar al máximo todos los recursos internos y orientarlos al fomento preferente de la gran industria maquinizada.

Durante los años de los planes quinquenales de la preguerra fueron creadas nuevas ramas de la industria: la fabricación de tractores, automóviles, productos químicos, máquinas herramienta, aviones, etc. Fueron puestas en explotación miles de fábricas. Las nuevas empresas pasaron a desempeñar el papel fundamental en el volumen global de la producción industrial. Ya en 1937, más del 80 por ciento de toda la producción correspondía a las nuevas empresas o a las reformadas radicalmente durante los dos primeros planes quinquenales.

Gracias a la realización del programa de industrialización de la URSS, merced al cumplimiento de los dos primeros planes quinquenales, el país dejó de ser atrasado y fundamentalmente agrario para convertirse en una gran potencia industrial. La producción de la gran industria pasó del 42’1 por ciento del total de la producción del país en 1913, al 77’4 por ciento en 1937. Hacia fines del segundo plan quinquenal, la URSS pasó a ocupar el primer puesto en Europa y el segundo en el mundo por el volumen de producción industrial.

El proceso de industrialización desarrollado durante la década de 1930 fue un éxito extraordinario elevando a la URSS al nivel de las grandes potencias industriales capitalistas . La industrialización sacó a Rusia de un atraso económico de varias décadas con respecto a los países capialistas más fuertes y, de paso, demostró la validez de la teoría comunista, supuso la construcción de un gran número de grandes fábricas, altos hornos, embalses y refinerías de petróleo. El objetivo era incrementar año tras año la producción, no sólo cumpliendo sino aún superando los Planes Quinquenales fijados desde el gobierno. El paro desapareció y los obreros espontáneamente comenzaron a trabajar los sábados gratuitamente para ampliar el bienestar de toda la sociedad.

El desarrollo exitoso de la industrialización en la URSS acabó con la contradicción entre el poder político más avanzado del mundo y la atrasada base técnica y económica que había legado el zarismo.

Ante el descenso de la productividad agraria a finales de la década de los veinte, Stalin reaccionó con el abandono de la NEP y el inicio en 1929 de un programa de colectivización acelerada, dirigida contra los kulaks.

En respuesta, muchos hacendados quemaron sus cosechas para evitar la incautación del Estado, pero la política socialista del gobierno acabó imponiéndose en medio de una áspera lucha de clases en la que participaron millones de campesinos hambrientos.

La Unión Soviética experimentó un espectacular florecimiento económico que constrastaba con la crisis de 1929 y la decadencia de todo el sistema capitalista.

A partir del primer plan quinquenal se produce el gran salto económico de la Unión Soviética. Entre 1928 y 1937 la vieja Rusia atrasada, campesina y semifeudal se transforma en un poderoso Estado socialista industrializado. Se colectivizó la agricultura y se crearon sectores industriales completos que hasta entonces todavía no se conocían en el país. En el campo los koljoses suponían ya el de las haciendas campesinas. Fruto del desarrollo industrial, el campo se benefició entre 1933 y 1937 con más de medio millón de tractores, 123.000 cosechadoras y 142.000 camiones.

La producción industrial creció un 120 por ciento entre 1932 y 1937, y casi se triplicó respecto a 1929. Si recordamos el descenso de la producción industrial entre 1929 y 1933 en Alemania (un 65 por ciento), Estados Unidos (un 64 por ciento) o Gran Bretaña (un 88 por ciento), tendremos una idea mucho más exacta de la situación que se estaba creando en el mundo. Por supuesto, mientras en 1933 Alemania tenía cinco millones de parados, Estados Unidos trece y Gran Bretaña más de dos millones y medio, este fenómeno era desconocido bajo el socialismo, que funcionaba a pleno rendimiento de sus energías productivas. De este modo la Unión Soviética alcanzó la segunda plaza entre las naciones industrializadas, tras los Estados Unidos en cuanto a volumen de producción fabril, multiplicando por cinco las cifras alcanzadas antes de la Revolución de Octubre.

Fuente: Biografia de Stalin por el PCE(r)

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