Sobre el trotskismo


En unos momentos en que la Internacional Comunista se hallaba proscrita y perseguida en casi todo el mundo, en unos momentos en que se iniciaba el ascenso del fascismo, con lo que esto suponía de privación de derechos para la clase obrera, los imperialistas tradujeron y distribuyeron la autobiografía de Troski por millones de ejemplares en todo el mundo. La burguesía se llenó la boca con las consignas trotskistas, mucho más eficaes que las suyas propias y así llegó a parecer normal que el magnate americano de la prensa William Hearst atacara a Stalin por traicionar a la revolución. La Editorial Granat de Berlín, una de las más fuertes de Alemania, imprimía y distribuía La revolución permanente de Trotski. Al mismo tiempo la cadena norteamericana de Hearst difundía una entrevista con el primer disidente soviético, realizada en Turquía. La multinacional cinematográfica Fox filmaba un discurso suyo; la discográfica CBS grababa sus conferencias. En España en 1967 la censura franquista autorizaba la difusión por la Editorial Plaza y Janés de la biografía de Stalin escrita por Trotski. Los militaristas japoneses obligaban a leer a los comunistas chinos detenidos en Manchuria la autobiografía de Trotski para desmoralizarlos. En Polonia sus libros se difundían hasta en las cárceles. A Gramsci, Secretario General del Partido Comunista de Italia, preso por el fascismo, le ocurrió algo parecido: tuvo que alertar a los demás comunistas detenidos diciendo que Trotski es la puta del fascismo, debido a la proliferación de sus obras dentro de las cárceles fascistas.

La burguesía imperialista comenzó a hablar trotskista: el comunismo no era malo sino todo lo contrario; lo que sucedía era que Stalin lo aplicaba de una forma tergiversada.

Después de la Revolución, además de los bolcheviques y los mencheviques, aparecieron un sinfín de organizaciones pequeño burguesas de todo tipo, proceso que si bien, por un lado, era normal dada la naturaleza burguesa de la Revolución, por el otro, ponía de manifiesto el atraso económico de Rusia: El atraso de Rusia explica la extraordinaria abundancia de corrientes y matices del oportunismo pequeñoburgués entre nosotros, decía Lenin (1).

En ese confuso cuadro político, Trotski no pertenecía ningún partido y no era siquiera una corriente, sino un personaje individualista que trataba de nadar entre todas ellas, buscándose aliados por todos los rincones que se hicieran eco de sus escritos. En Trotski fue siempre evidente su propensión a hablar de personas más que de estrategias o líneas políticas. Su discurso político, por tanto, no llega más allá de las grandes individualidades y sus soterradas conspiraciones y alianzas para adueñarse del poder. Él entiende los partidos como agregados de segundones que siguen ciegamente las órdenes de un jefe, en el peor estilo cuartelario. Su hondo desprecio por las masas trabajadoras e incluso por los mismos militantes comunistas, carece de parangón entre los pensadores progresistas, de los que queda muy lejos.

Lenin comparaba a Trotski con el menchevique Martov, pero mientras éste representaba a toda una tendencia dentro del movimiento obrero ruso, Trotski en cambio, representa únicamente sus vacilaciones personales y nada más. No obstante, Trotski se inclinó siempre a ser un peón de los mencheviques y todas sus ideas pertenecían a la corriente reformista de la socialdemocracia rusa, por más que él se esforzara en disfrazarlas con frases altisonantes. Cuando estalló la Revolución de 1905 fue elegido presidente del soviet de Petersburgo, un soviet donde los mencheviques eran la mayoría y fueron ellos precisamente los que le auparon a la dirección porque le consideraban uno de los suyos. Lenin resumía así sus continuas vacilaciones políticas:

Fue menchevique en 1903; se apartó del menchevismo en 1904; volvió a los mecheviques en 1905, sólo que presumiendo de fraseología revolucionaria; en 1906 volvió a separarse de ellos; a fines de 1906 defendió los pactos electorales con los demócratas-constitucionalistas (es decir, de hecho estuvo de nuevo con los mencheviques) y en la primavera de 1907 dijo en el Congreso de Londres que su diferencia con Rosa Luxemburgo era más bien una diferencia de matices individuales que una tendencia política. Trotski plagia hoy el bagaje ideológico de una fracción y mañana el de otra, en vista de lo cual se proclama por encima de ambas fracciones (2).
Después empezó a desempeñar un papel abiertamente liquidacionista, hasta el punto que Lenin atacó sus posiciones ideológicas cada vez con más intensidad. En 1914 Lenin volvía a hacer balance de su sinuosa trayectoria: Jamás, ni en un solo problema serio del marxismo, ha tenido Trotski opinión firme, siempre se ha metido por la rendija de unas u otras divergencias, pasándose de un campo a otro (3). Le acusaba de tránsfuga, uno de esos que se declaran por encima de las fracciones por la única razón de que hoy toman las ideas de una fracción y mañana las de otra (4). En una carta a Alejandra Kolontai le expone la propensión de Trotski a ocultar sus verdaderas posiciones derechistas con frases altisonantes aparentemente izquierdistas, hasta el punto de insultarle llamándole cerdo (5) y lanzar contra él las más furibundas acusaciones: el más vil arribista y fraccionista (6), conciliador, casamentera, charlatán, de falsear el bolchevismo y, finalmente, calificándole de Judas varias veces, una de ellas en una conocida carta a Inés Armand y otra en un artículo titulado El rubor de la vergüenza del Judas Trotski (7). La calificación de Judas a Trotski no tiene la simple noción de traidor que deriva del Nuevo Testamento; ni siquiera tiene un sentido religioso. Proviene de uno de los personajes de la novela Los señores Golovliov del escritor ruso M.Saltykov-Schedrin, y responde al prototipo de santurrón que encubre su perfidia con palabrería hipócrita. Por tanto, el papel de Trotski en el exilio estaba resultando penoso mucho antes de su conflicto con el Partido bolchevique en los años veinte, por lo que su discrepancia no fue nunca de tipo personal, con un determinado dirigente. Lenin lo remarcó con claridad:
Trotski agrupa a todos los enemigos del marxismo […] Trotski agrupa a cuantos les es agradable y entrañable la disgregación ideológica; a cuantos les tiene sin cuidado la defensa del marxismo; a todos los filisteos, que no comprenden el motivo de la lucha ni desean aprender, pensar y buscar las raíces ideológicas de la discrepancia. En nuestros tiempos de confusión, disgregación y vacilaciones, Trotski puede convertirse fácilmente en el héroe de un día que agrupe a su alrededor todo lo trivial. Pero cuando más descarada sea esta tentativa, tanto más grandioso será su fracaso […]
Trotski agrupa y, por medio de fullerías, se engaña a sí mismo, engaña al partido y engaña al proletariado (8).

Las divergencias entre los bolcheviques y Trotski pasaron a enfrentarles en aspectos decisivos de la estrategia revolucionaria. Trotski contrapuso a la teoría leninista sobre la transformación de la revolución democrático burguesa en revolución socialista, teoría copiada al alemán Parvus, de la revolución permanente, que reflejaba su falta de fe en la hegemonía del proletariado en la revolución democrático burguesa: El error fundamental de Trotski consiste en que da de lado el carácter burgués de la revolución y no tiene una idea clara del paso de esta revolución a la revolución socialista (9).

Fuentes:

(1) V.I.Lenin: «El socialismo y la guerra», en Obras Completas, tomo 26, pg.372.

(2) V.I.Lenin: «El sentido histórico de la lucha interna en el Partido en Rusia», en Obras Completas, tomo 19, pg.394.

(3) V.I.Lenin: «El derecho de las naciones a la autodeterminación», en Obras Completas, tomo 25, pg.332.

(4) V.I.Lenin: «Acerca de una violación de la unidad que se encubre con gritos de unidad», en Obras Completas, tomo 26, pg.214.

(5) V.I.Lenin: Carta a Alejandra Kolontai de 17 de febrero de 1917, en Obras Completas, tomo 49, pg.446.

(6) V.I.Lenin: Carta a Zinoviev de 24 de agosto de 1909, en Obras Completas, tomo 47, pg.209.

(7) V.I.Lenin: Obras Completas, tomo 20, pg.102.

(8) V.I.Lenin: «Carta al Colegio del CC del POSDR en Rusia», en Obras Completas, tomo 20, pg.47.

(9) V.I.Lenin: «El objetivo de la lucha del proletariado en nuestra revolución», en Obras Completas, tomo 17, pg.393.

Textos sacados de la biografia de Stalin escrita por el PCE(r)

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3 comentarios

  1. Susana

     /  25 noviembre, 2011

    Muy bien resumido, enhorabuena chicos

    Responder
  2. Gis

     /  16 noviembre, 2012

    Camaradas! Una consulta… dónde hay una fuente que respalde el hecho de que Gramsci habría dicho “Trotski es la puta del fascismo”? No me ha sido posible hallar una.

    Responder
  3. Nina

     /  24 noviembre, 2012

    lean “El hombre que amaba a los perros”, muchachos, la historia y la vida de los hombres son un poco más compleja que un copia y pegue con fragmentos de Lenin

    Responder

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